DIEGO PORTILLO HERRERA
Nacido en Arahal el 15 de febrero de 1910, hijo de José María Portillo Giraldo y de Ramona Herrera Ruiz. Conocido como «el hermano del Negrucia» o «el Negrucia chico», por el apodo de su hermano José. Era trabajador del campo y vivía en la calle 14 de abril, n.º 32, con su mujer, Francisca Navarro, con la que estaba casado civilmente, no tenían hijos y se separarían poco después. Tuvo una novia en la calle Morón, Encarnación, que sería asesinada por los sublevados.
Estaba afiliado a la sociedad obrera «La Unión» de la UGT y al Partido Comunista y, como dirigente y representante del mismo, fue concejal en el Ayuntamiento desde febrero de 1936 hasta su huida del pueblo tras la ocupación. También fue interventor en las elecciones generales que ganó el Frente Popular en febrero de 1936.
En junio de 1934 ya estuvo detenido en la Prisión de Partido de Marchena y en la Prisión Provincial de Sevilla durante dos meses por su participación en una huelga campesina. Cuando se produjo el golpe formó parte del comité creado en el ayuntamiento para organizar la defensa del pueblo, colaborando activamente en ella. Tras la entrada de las tropas de Queipo, huyó hacia Morón y después a Málaga, donde se integró en las milicias republicanas del Batallón n.º 8 «Pablo Iglesias» y como cabo marchó a combatir a Valle de Abdalajís. Estuvo en el frente malagueño hasta la caída de la capital, partiendo entonces hacia Almería para integrarse en la 51 Brigada Mixta. Estuvo también en el frente de Granada, fijando su residencia en la pedanía de Moreda, y desde allí partió para el frente de Levante, donde le llegó el final de la guerra. Con él estaba su hermano José, dirigente de la UGT y comisario de batallón que huyó hacia Barcelona y posteriormente a Francia.
Tras su detención, Diego fue enviado al Batallón de Trabajadores n.º 210 de Rota y más tarde a San Roque, permaneciendo allí en trabajos forzados hasta que en mayo de 1940 fue trasladado a la Prisión de Partido de Marchena. Después estuvo en la Prisión de Partido de Osuna y el 15 de junio de 1941 ingresó en la Prisión Provincial de Sevilla. El 5 de noviembre de ese mismo año fue juzgado en un consejo de guerra, donde el fiscal Francisco Fernández Fernández le pidió la pena de muerte y fue condenado finalmente a 20 años de prisión por auxilio a la rebelión militar. No tuvo conocimiento de dicha condena hasta que le fue notificada el 18 de marzo de 1942. También se le instruyó en expediente de responsabilidades políticas, que tuvo que ser sobreseído al no poseer bienes de ninguna clase ni capacidad económica para afrontar una multa. El 27 de diciembre de 1942 lo llevaron como trabajador forzado a la Colonia Penitenciaria Militarizada de Dos Hermanas, trabajando en la 1.ª y 6.ª Agrupación de dicha colonia.
Estando preso conoció a la que sería su mujer, Rafaela Alcaide Martín, hermana del dirigente comunista José Alcaide, que se encontraba preso en la misma colonia y al que visitaba Rafaela, con la que se casaría en 1945 y tendría tres hijos. Le concedieron la libertad condicional el 14 de junio de 1943, sin posibilidad de volver a Arahal y el destierro lo llevó hasta Alcolea (Córdoba). Más tarde, en septiembre de 1943, tuvo que solicitar que le permitieran ir a la capital cordobesa por la imposibilidad de subsistir en Alcolea. Después trabajó como mecánico y obrero libre en la 1.ª Agrupación de la Colonia Penitenciaria Militarizada y fijó su residencia en Dos Hermanas, en la calle Héroes de Toledo. Allí fue nuevamente detenido el 13 de febrero de 1945 y permaneció en prisión hasta el 7 de mayo de 1946 por su presunta implicación en un hurto de gasolina en la colonia, resultando absuelto y sin responsabilidad en las diligencias que se abrieron. Un mes después, el 3 de junio de 1946, recibió el indulto por la condena de 1939, pudiendo trasladarse por fin a Arahal diez años después de su salida y quedándose a vivir en la calle Juan Leonardo, n.º 44.
Autor:: Jesús Carmona Lobato. Asociación Memoria Histórica de Arahal

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