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1936, julio. Relato de un joven testigo que vivió esas duras jornadas

Me llamé Manuel Espada Cabrera y esto que relato, lo viví y lo sufrí cuando apenas tenía 22 años y acababa de recibir la grata sorpresa de haberme librado de la mili por excedente de cupo.

Recientemente había sido elegido Secretario del Sindicato de Panaderos de UGT “El Sustento” sustituyendo a un gran sindicalista como Francisco Sutil Estepa y al unificarse las juventudes comunista y socialista también me eligieron vicepresidente de las JSU.

Acompañando a uno de mis maestros panaderos Manuel Muñoz “El Chico” después de celebrar el 1º de Mayo en 1931. 

VIERNES 17 DE JULIO. 

Por la tarde comienzan los rumores de que el ejército de África se había sublevado. Desde la puerta de un bar situado en la primera casa de la calle Santa M.ª Magdalena, junto al ayuntamiento, llamado “El Pelotazo”, donde habían instalado un altavoz, podían oírse las alocuciones del gobierno y las del traidor y asesino Queipo de Llano, que al grito de Viva la República, estuvo engañando al pueblo durante la noche y los siguientes días. Durante toda la noche, estuve a cargo de un aparato de radio en la Casa del Pueblo que entonces estaba situada en la que fue la farmacia de Isidoro Peña en la calle Canónigo para estar al tanto de las noticias. Allí estuve hasta las seis de la mañana que me fui a trabajar.

SABADO 18 DE JULIO. 

A las siete de la tarde, terminado el trabajo, pasé por la Casa del Pueblo donde me informaron de que se había declarado una huelga general en toda España. No obstante, los comités de CNT y UGT de la localidad acordaron que los panaderos no secundaran dicha huelga para que el pan no faltara en el pueblo A las 20 horas se declaró en Sevilla el estado de guerra.

DOMINGO 19 DE JULIO. 

Terminada mi jornada laboral a las 8 de la tarde, después de informarme de los acontecimientos en la Casa del Pueblo y ver a mi novia que vivía en el almacén de aceitunas de Santovetti (1), presencié como mi padre entregaba la escopeta que tenía para guardar el recinto del Garaje de Los Amarillos a requerimiento de unos conocidos compañeros. Ya de noche, me dirigí de nuevo a la Casa del Pueblo para hacer funciones de vigilancia.

A las 4 de la madrugada, alguien avisó que la iglesia de Santa M.ª Magdalena estaba ardiendo. Asomado a la esquina de los 4 cantillos, pude comprobar la veracidad de lo que estaba ocurriendo, así como a la gente anárquicamente pululando por las calles con escopetas que no valían para nada y otros objetos no menos contundentes como los sables que entonces usaba la guardia rural. A las 6 de la mañana me incorpore a mi trabajo en la panadería de “El Chache”, (2)

Algún observador en esas fechas también escribió unas notas fechadas como estas: “desde la 1 de la madrugada se dedicaron casa por casa, los revolucionarios a recoger las escopetas de las gentes de derecha. A las 2 de la madrugada le prendieron fuego a la iglesia (Santa M.ª Magdalena) por un agujero que hicieron en la puerta de la salida de los pasos. A las 8 de la noche se repartieron en el Ayuntamiento fusiles y escopetas para hacerle frente a la fuerza pública”.

LUNES 20 DE JULIO. 

Como ya referí, me dirigí en bicicleta a la panadería de “El Chache” y comencé a trabajar a las 6 de la mañana como todos los días. Había menos gentes por las calles porque muchas marcharon al campo al oír las barbaridades que decía en sus alocuciones radiofónicas Queipo de Llano.

Por la mañana habían herido a un guardia civil que había salido a la calle, pues se encontraban acuartelados con sus familiares.

En el Ayuntamiento se encontraban el alcalde, algunos concejales y varios amigos y compañeros de los comités locales de CNT y UGT, así como casi todos los policías municipales.

En la panadería permanecí todo el día y la noche haciendo pan respondiendo así al acuerdo de las organizaciones sindicales. De este modo también evitaba salir de madrugada y ser víctima de algún incontrolado, pues era el día anunciado por Queipo de Llano para bombardear Dos Hermanas. 

El primer alcalde republicano, Fernando Fournón, se encontraba en el Consulado de Estados Unidos en Sevilla realizando unas gestiones referentes a la importación de madera de roble americano para los bocoyes que fabricaba en Dos Hermanas. Desde allí recibió la llamada telefónica de Pepe Gómez (exalcalde de la república) aconsejándole que no se acercara por Dos Hermanas debido a los sucesos que estaban aconteciendo.  Por ello decidió asilarse en dicho Consulado los primeros días de la represión para refugiarse después en casa de un amigo en la Puerta de la Carne.  

MARTES 21 DE JULIO. 

Termino en la panadería a las 2 de la tarde.  Al pasar por la Casa del Pueblo y saludar a varios compañeros, me dieron un revólver sin balas y les prometí que después de descansar un rato me reuniría con ellos. A algunos de ellos no los volví a ver. Después de llevar el pan a mi tía al Manchón de Alberto, me eché a descansar. 

Sobre las cinco de la tarde, telefoneó mi padre a casa de mi novia, para que mi hermana, que se hallaba allí bañándose en la alberca del almacén, se recogiera en nuestra casa, pues observaba desde la puerta del Garaje de Los Amarillos cómo venían las fuerzas de Caballería hacia el pueblo formando dos columnas: una por la carretera de Sevilla y otra por el camino de la Dehesa de Dª María.

Una vez hubo entrado mi hermana, cerró la puerta del garaje e inmediatamente nos avisó a mí y a mi hermano Rafael que junto con mi hermana Ana fuimos a refugiarnos en uno de los autobuses. MI padre, junto con mi madre se quedó en la casa portería a esperar acontecimientos.

Al poco tiempo un oficial del ejército, dando grandes gritos y golpeando fuertemente la cancela con la culata de la pistola, conminó a mi padre a que les abriera las puertas de par en par y les custodiara dos pequeñas piezas de artillería, no sin antes amenazarlo con matarlo si cuando volvieran no estaban o les pasaba algo a los cañones. Al poco tiempo sentimos unos tiros al aire y mucho ruido de caballos y gritos de soldados que daban golpes en las cancelas de los almacenes y casas cercanas para que la abrieran de par en par, pues en caso de no hacerlo disparaban contra las viviendas. Al oír y presenciar esto, me asusté y cuando pude corrí a esconder el revólver bajo tierra en el almacén de Santovetti.

Llegados al centro del pueblo, las fuerzas ocupantes, entraron por la calle Santa M.ª Magdalena. A la altura de la confluencia con el callejón de las Tunas (José Caro) montaron una ametralladora para hacer frente a los ugetistas y militantes de las JSU que se hallaban defendiendo la Casa del Pueblo cerca de los Cuatro Cantillos. Allí hicieron varios heridos, entre ellos Luís Planas Rivas (a Luisillo Tomate) miembro de la JSU además de cuatro muertos, entre ellos José Jiménez Guillén de 20 años, afiliado al PCE, el portugués José Feliciano Alves y Joaquín García Monge. Otro grupo de las fuerzas sublevadas se dirigió al Ayuntamiento y allí hicieron presos al Alcalde, el socialista Manuel Rubio Doval (3), al jefe de la policía municipal y a varios concejales que no quisieron o no pudieron escapar. Para mas detalles: 2025, 18 de julio, Recordando el 20 de Julio de 1936: Cinco Vidas Apagadas en Los Cuatro Cantillos de Dos Hermanas, Un Lugar que Clama Memoria.

Con los detenidos se dirigieron al centro de la CNT, cuyos militantes habían hecho una trinchera con los adoquines de la calle El Pinar, pero no hizo falta, pues los rebeldes pusieron delante de ellos al alcalde y otros compañeros para que se entregaran, cosa que no hicieron, pues escudados en la trinchera, consiguieron huir a través de los tejados colindantes. 

Antes de que oscureciese, ya me encontraba en mi casa del Garaje de Los Amarillos. Desde la ventana de mi casa vi, temblando de miedo junto a mi hermana Ana, como llevaban preso al último alcalde de la Republica y otros miembros del Ayuntamiento atados a los caballos camino del cuartel de caballería. Al poco de estar allí llegaron unos soldados a recoger las dos piezas de artillería que habían obligado a custodiar a mi abuelo,  

Siguiendo la narración del observador, “de madrugada hirieron (los republicanos) a una pareja de la guardia civil. A las 8 de la mañana empezaron a levantar adoquines en la calle Castelar (hoy Manuel de Falla) para hacer el parapeto y se apoderaron de la casa de Badila que saquearon. A las 4 de la tarde empezó el tiroteo entre los rebeldes y la fuerza pública dejando en la calle cinco muertos y seis heridos de los revolucionarios quedando el pueblo en poder de la fuerza pública. A las 7 de la tarde 3 escuadrones de caballería se llevaron detenidos al alcalde y 24 más a Sevilla y dejan nombrada la Gestora”.

A las 9 de la noche, “bajo la presidencia del Teniente de la Guardia Civil Manuel Andújar Rodríguez, una vez reducida la resistencia y haber ocupado el Ayuntamiento, se le había ordenado la designación de una Comisión Gestora Municipal. que no había vacilado en designar a: Manuel Andrés Traver como presidente, Antonio Gómez Zambruno y Carlos Delgado de Cos ya que consideraba en ello una honorabilidad intachable y el magro cariño a España que en estos momentos necesitaba de todos los buenos españoles por lo que les rogaba aceptaran tal sacrificio” (4) 

Aquella noche intenté dormir escondido en un trigal de la Dehesa de Dª María, que compartí con el dirigente de la CNT Cristóbal Escalona.

MIÉRCOLES 22 DE JULIO. 

Por la mañana, el hijo de la dueña de la panadería se presentó a caballo en el Garaje de los Amarillos para acompañarme, ya que no me atrevía a acudir solo al trabajo. Allí estuve escondido hasta el día 25, siendo alimentados por la dueña de la panadería todos los que allí trabajábamos, ante el temor de que algún falangista viniera por alguno y lo asesinara. 

El pueblo, que en esas fechas contaba con un censo de 17.497 personas, amaneció desierto 

Siguiendo el relato del observador: “Muchos guardias civiles, del ejército y de falange pasean por el pueblo donde hay tranquilidad. A las 5 la autopsia de los 5 muertos del depósito.”

José Salguero Chacón, secretario del PSOE consiguió escapar a la zona republicana que relató de su puño y letra esto: “Entregué este fatídico día a Antonio Ramos (a Ramíto) y a Lorenzo Dorado, el fichero y los libros de la Agrupación Socialista para que los ocultaran en lugar seguro o los destruyesen en caso contrario. Aquella noche la pasé escondido en el sanatorio de «El Tomillar». Al día siguiente llegué, atravesando campos, hasta el río Guadalquivir a la altura de Coria del Río. Con los camiones de los fascistas en los talones, tuve que usar la violencia frente al barquero que se negaba a pasarnos -al otro lado del río- hasta no consultar al Comité. Una vez en Coria me encontré con paisanos como Carrión, Jerónimo Marchena Domínguez y alguno más. Dado el desorden existente en esta localidad, seguimos río abajo hacia Puebla del Río donde interceptamos al yate del Marqués de Crevillente que se dirigía río arriba. Salimos por la Isla Mayor y atravesando el coto Doñana llegamos a Almonte. Después recorrimos a pie el resto del camino hasta Madrid pasando por Extremadura”. (5)

A las 10 de la mañana, se reúne la Comisión Gestora que acuerda suprimir los festejos de Santiago y Santa Ana y costear con cargo a la consignación de los mencionados festejos un donativo de pan de mil kilogramos cada día (25,26,27 y 28) para que sean repartidos en la casa Ayuntamiento” (6)

JUEVES 23 DE JULIO. 

Escribe el observador: “tranquilidad y muchas detenciones”.

José Soult Galindo le contó en el año 2002 al autor de este artículo que los asesinos recibían por cada muerte tres duros de plata que debían recoger en la portería de la cochera de la casa de Joaquín Pérez-Tinao, en la calle Botica, que después pasaban a celebrarlo con manzanilla y jamón al bar de Terrero que actualmente es el de los hijos de Amable. (7)

Los trabajadores recibían un salario diario cinco veces inferior.

VIERNES 24 DE JULIO. 

Son fusilados en el patio de la cárcel de Sevilla, el último alcalde republicano de Dos Hermanas y el jefe de la policía municipal, Francisco Grillo González. Escribe el observador: “tranquilidad y más detenciones”. 

SABADO 25 DE JULIO. 

Salí temprano de mañana de la panadería para desayunar en mi casa. Ese día se había ido en bicicleta haciendo un rodeo para evitar ser visto dada la significación política que tenía. Estando en el desayuno, llegaron dos falangistas y me obligaron a que los acompañase al cuartel de falange, situado donde hoy se encuentran los pisos de la Plaza de la Constitución, para hacerme unas preguntas. Mi madre y mi hermana al verme subir al “coche fantasma”, como llamaban al que usaban los asesinos para transportar a sus víctimas, se desmayaron. El jefe de Falange era Valerio Cano, hermano del Director de las Escuelas del Ave María. Además de ofenderme reiteradamente, me preguntó si sabía quién había quemado la iglesia de Santa M.ª Magdalena – a lo largo de mi vida, nunca supe quien lo hizo-. En el momento en que ordenó que me metieran dentro para que hablara se presentó el dueño de la panadería donde trabajaba que declaró que yo había estado trabajando durante esos días y que no había intervenido en los sucesos de que me acusaban por lo que me dejaron ir con él, no sin advertirme que no me moviera del pueblo y que solo saliera del trabajo a mi casa y viceversa. 

Escribe el observador: “a las 10 de la mañana anuncia la radio que han fusilado al Alcalde y al Sargento (de la policía municipal) de esta localidad en donde cunde el pánico”.

MARTES 28 DE JULIO. 

Escribe el observador: “Tranquilidad y más detenciones y a las 2 de la mañana (lo sacan de su casa en la calle Fernando de Los Ríos –hoy Avda. de Andalucía- abatido de cinco tiros a sangre fría) hieren los fascistas gravemente a José López León de 43 años “Joselito el de la Estacá, corresponsal del diario conservador La Unión y cabeza visible del Partido Radical desde 1932. “A las 3 de la tarde se llevan a Sevilla 26 detenidos más.” 

MIÉRCOLES 29 DE JULIO: “Muere JOSÉ LÓPEZ LEÓN”. 

EN AGOSTO OCURRIERON MÁS COSAS, PERO ESO QUEDA PARA OTRA PUBLICACIÓN QUE SALDRÁ EL PROXIMO MES

(1) Situada a la entrada a la calle Velázquez fue más tarde almacén de aceitunas de Villamarín Hnos. Y luego de los empleados despedidos que fundaron la cooperativa ACYCO para más tarde vender los terrenos a Luis Portillo que entonces presidía EXPOAN)
(2) El dueño de esta panadería era el abuelo del practicante más famoso de Dos Hermanas: Pepe El Chache” Esta panadería fue adquirida en los años cincuenta por Juan Gamarro Ayllón y se encontraba en la calle El Pinar – Actual Manuel de Falla, 19.
(3) El 29 de junio pasado informó a la Corporación que había presentado su dimisión ante el Gobernador Civil, ya que la había presentado en otra sesión plenaria anterior y no había sido aceptada por sus compañeros (AMDH Tomo 65-pág 38)
(4) (AMDH Tomo 65-pág 46)
(5) Carta manuscrita de José Salguero Chacón (dirigida a Manuel Espada Cabrera)
(6) (AMDH- Tomo 65-pág 48)
(7) Nota del autor

Autor: Manuel Espada Martín






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