Durante la República tuvo una importante participación en los movimientos sociales y políticos de Arahal, especialmente en los conflictos reivindicativos de los trabajadores. Era un hombre muy culto y autodidacta. Desde muy joven estuvo comprometido con la causa de la clase trabajadora y llegó a estar en la Prisión de Partido de Marchena solo por repartir propaganda.
Al producirse la sublevación, se dirigió inmediatamente al ayuntamiento y estuvo participando en la denominada Comisión de Abastecimiento junto al socialista Manuel Gómez Montero. Acompañado de Diego Portillo Herrera, se desplazó a Sevilla para conocer la situación del golpe, aunque no pudieron entrar en la ciudad.
Tras la ocupación de Arahal, huyó a Morón de la Frontera y después a Málaga, integrándose en las milicias republicanas y marchando al frente de Ardales. Al caer la capital, huyó a Motril y después a Almería, donde su unidad fue enviada a Madrid para incorporarse a una brigada y después al frente del Jarama. Estuvo en las trincheras de la Casa de Campo con la 53 Brigada Mixta, siendo después destinado su batallón a la 43 Brigada Mixta en el frente de Levante y más tarde al frente de Extremadura.
Posteriormente, lo trasladaron a Jaén y allí enfermó, siendo ingresado en un hospital de Alicante. Tras su recuperación, fue enviado a Almería donde le llegó el final de la guerra. Durante todo el conflicto no coincidió nunca con su hermano Manuel.
Después de estar confinado en un campo de concentración, lo enviaron a Arahal el 26 de junio de 1939, siendo detenido e interrogado a su llegada. En el mismo pueblo, el juez militar Dionisio Ortiz le instruyó un procedimiento sumarísimo y el 5 de febrero de 1940 lo envió a la Prisión Provincial de Sevilla. Unos días después, el 24 del mismo mes, fue juzgado en consejo de guerra, pidiéndole el fiscal (José Leyva Montoto) la pena de muerte y siendo finalmente condenado a reclusión perpetua por adhesión a la rebelión militar.
Unas semanas después conoció la ejecución de su hermano Manuel. Estuvo sometido a trabajos forzados en Cuelgamuros y el 4 de mayo de 1943 lo enviaron a la Colonia Penitenciaria de Dos Hermanas como trabajador forzoso, donde permaneció prestando servicios de panadero hasta el 19 de marzo de 1944, cuando le concedieron la libertad condicional con destierro, quedándose a vivir en Dos Hermanas y trabajando como obrero libre en la colonia.
Más tarde se trasladó a Sevilla, a la avenida de la Cruz Roja, donde el 7 de mayo de 1948 le comunicaron el indulto y, por fin, pudo dejar de hacer continuas presentaciones ante la Guardia Civil. El año anterior, desde el 16 de enero de 1947 al 27 del mismo mes, estuvo detenido de nuevo en la Prisión Provincial de Sevilla. Estando preso lo sacaron de la cárcel en varias ocasiones para hacerle creer que lo iban a fusilar y luego lo volvían a encerrar.
En 1950 se casó con Esperanza Rico Rueda, rehaciendo su vida en Sevilla hasta su muerte. Sus hijos tuvieron que sufrir como su padre fue duramente perseguido y vigilado durante toda la dictadura.
La madre de José, Pastora Martín, fue asesinada en agosto de 1936 en represalia a la huida de sus hijos José y Manuel: “¿mis hijos? No se dónde están, pero si lo supiera, no lo diría.”. Su hermano Manuel también huyó, pero al acabar la guerra regresó al pueblo, le dieron una paliza mientras lo interrogaban para que se autoinculpase de un asesinato que no había cometido y finalmente fue asesinado en las tapias del cementerio de San Fernando en Sevilla.
Autor: Jesús Carmona Lobato. Asociación Memoria Histórica de Arahal.
Sobre su padre, escribe Esperanza Alcaide


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