"Nos acompaña Paqui Maqueda. Ella es familiar de víctima represaliados por el franquismo, presidenta de la asociación Nuestra Memoria y miembro de la Asamblea de familiares y Asociaciones Plaza Gavidia. Esto es su biografía oficial. Yo puedo decir además que es una guerrera. Que es una luchadora. Que devolvió como nadie la dignidad de las víctimas de Queipo de Llano la noche que se plantó en la Basílica de la Macarena a recitar sus nombres mientras sacaban al asesino en un coche fúnebre, Paqui Maqueda.
Buenas noches, Dos Hermanas, un orgullo de verdad y una emoción estar acompañándoos esta noche aquí bajo la sombra de Blas. No, bueno, voy a acelerar. Somos muchas. Hoy, 10 de agosto del 26, a 90 años del golpe de Estado fascista del 36. Las personas que nos reunimos aquí lo hacemos bajo la larga sombra de un hombre de luz. Blas Infante Pérez de Vargas, los apellidos de las madres también deben ser pronunciados. Político, escritor y notario andaluz, reconocido oficialmente como el padre de la matria andaluza y el gran ideólogo del andalucismo, Blas Infante fue fusilado en la madrugada del 11 de agosto en el kilómetro cuatro de la carretera de Sevilla a Carmona, donde esta mañana y desde hace años se realiza un homenaje popular y colectivo de la mano de la Fundación que lleva su nombre.
Después de su asesinato, la justicia de los sublevados procedió a solicitar la incautación de todos sus bienes. La casa de Coria estuvo incautada y cerrada, aunque la familia conservó la propiedad. No satisfechos con esto, ya ejecutado, pasó por un proceso en el Tribunal de Responsabilidades Políticas en el que se decía de él: “Formó parte de una candidatura de tendencias revolucionarias en las elecciones del 31, y en los años sucesivos, hasta el 36, se significó como propagandista de un partido andalucista o regionalista andaluz”.
Como tantas víctimas de la sinrazón, el cuerpo acribillado a balazos del padre de Andalucía fue presuntamente arrojado a la fosa de Pico Reja en el cementerio de Sevilla. Ha sido la constancia del movimiento memorialista de la ciudad y la obligación como administración pública y según ley de la anterior corporación socialista del Ayuntamiento de Sevilla, de la mano de la Fundación Aranzadi, quienes han logrado arrancarle a la tierra los cuerpos de 1786 hombres y mujeres, personas asesinadas los primeros meses del golpe en las calles de Sevilla, donde el pueblo sevillano de los barrios de Triana, San Julián, Ciudad Jardín y otros les opuso una resistencia numantina, resistencia que sus habitantes pagaron con la vida.
Blas Infante era pueblo, cayó fusilado con personas de ese pueblo que tanto amaba. Trabajadores y trabajadoras. Políticos e intelectuales. Y estuvo arrojado con ellos en un pedazo de la tierra andaluza durante demasiado tiempo. Presumiblemente también, y a falta de identificación por pruebas de ADN, el cuerpo de Blas Infante ha sido recuperado después de 87 años. Urgente del pueblo, familiares de víctimas del franquismo y ciudadanía organizada que hemos visto cómo la impunidad de los crímenes del franquismo campaba a sus anchas por cada pueblo, en cada rincón de Andalucía, después de más de 40 años de democracia, porque en cuestión de memoria democrática aún no se han hecho los deberes.
En Andalucía hay registradas 805 fosas, de las cuales constan como exhumadas 240, mientras que 584 estarían aún por abrir. En Sevilla y su provincia aparece registrado un total de 151 fosas, 63 constan como exhumadas y 88 pendientes de exhumación. La fecha de apertura de estas fosas se corresponde con el periodo que va desde julio del 36 a marzo del 37. Hay un dato que hiela la sangre: el 80% de las fosas se abrieron en 1936, cuando las ejecuciones en el bando rebelde se daban por aplicación de bandos de guerra. Estos enterramientos, producto de lo que hoy se tipifica penalmente como desapariciones forzadas, se realizaban de forma extrajudicial y la gran mayoría de las fosas localizadas se encuentran sobre terrenos como carreteras, caminos, campos de propiedad privada, cunetas, pozos, vaguadas, barrancos, en zonas ya edificadas como parques, zonas deportivas o autovías, en cementerios, ya sea en su interior.
Llegó a Utrera cuando cayó Sevilla y ya no tomó la ciudad. Supo inmediatamente que los pueblos de la provincia caerían uno tras otro. Y así fue, pese a las resistencias de sus habitantes. Avisó desde los micrófonos de Radio Unión Sevilla, donde sus arengas son aún recordadas, recorriéndonos de escalofríos. El cuerpo, odio, muerte y terror llenaban las ondas esos días de julio del 36. Aplicó matanzas indiscriminadas que tiñeron de rojo y ***** las calles. Todo ello disfrazado de incautaciones, señalamientos públicos de personas que terminaron en la fosa, encarcelamientos en lugares de tristes y duros recuerdos como Cabo Carreño, Orígenes, Audrey, donde Blas Infante pasó sus últimas horas de vida. Provocó desplazamientos masivos de población, como los miles de malagueños de la Desbandá hacia Almería. Avisó a las mujeres de nuestros pueblos con detenciones, aplicación de aceite de ricino, rapados de pelo, violaciones.
“Nuestros soldados han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad y a la vez a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. «Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones». No se van a librar por mucho que berreen y pataleen. La orden implica «preparar los mantones negros a las mujeres de Utrera» anticipaba de manera pública y cruel el luto. Crímenes de violencia de género como ahora los calificamos. Después de tantos años pasados, la herida aún sangra. No, no está cerrada.
Para colmo de males, los herederos ideológicos de aquellos señoritos fascistas y matones manchan nuestras instituciones con esa verborrea sin argumento que hace mucho ruido, como un carro vacío en las calles empedradas, y que de nuevo señala al que piensa distinto, al que quiere amar sin dar explicaciones, al que desde el mundo de la cultura quiere ser libre y no tener mordaza, al que no cree en ningún Dios y aún así desea vivir en paz, al que cree en un Dios distinto y por ello es discriminado, al que señala el daño brutal que estamos haciéndole a la madre naturaleza, a nuestros ríos Guadalquivir, al que defiende la tierra y los derechos sociales, al que enarbola la arbonaida y la tricolor, al que defiende la memoria como método antifascista.
Pero, y para terminar, quiero dar un matiz de esperanza en tanto desastre y quisiera para ello hablarle a Blas Infante. Querido padre, allá donde estés, quiero decirte que por aquí las que nos consideramos tu familia ideológica estamos empeñadas en abrir la tierra terrón a terrón, pueblo a pueblo, en regarla con los nombres, con la vida, con la historia y con el sacrificio de tantos que como tú la defendieron. Haciendo un símil con aquel general borracho que desde las ondas nombraba y aterrorizaba los pueblos de nuestra provincia, hoy quiero nombrar como grito de esperanza aquellos pueblos de la provincia de Sevilla que han abierto la tierra para que la tierra hable de crímenes, pero también de honor y dignidad.
Constantina, Écija, La Campana, Arahal, Guillena, El Ronquillo, El Coronil, Palomares del Río, Puebla de Cazalla, Alcalá de los Infantes, Cazalla de la Sierra, El Álamo, El Madroño, Llerena y Cañada Real, dos fosas exclusivas de mujeres, Camas, El Castillo de las Guardas, El Madroño, Guadalcanal, Villaverde del Río, Coria del Río, La Algaba, Utrera, Sevilla, Alcalá del Río, Benacazón, Salteras, Almadén de la Plata, Carrión de los Céspedes, Aznalcóllar, Lora del Río, Umbrete, Carmona, Lebrija, Mairena del Alcor, Osuna, Real de la Jara, El Viso del Alcor, Gines, Paradas, Marchena, Dos Hermanas. El resto, id preparando el camino, que ya llegamos.
Me gustaría agradecer también las iniciativas que el anterior Gobierno socialista de la Junta llevó a cabo en estas localidades. También agradecer a la Diputación de Sevilla el gran trabajo que están llevando a cabo en memoria democrática, al actual Gobierno de Andalucía y al actual Gobierno del Ayuntamiento de Sevilla, que con sus coqueteos con la ultraderecha están provocando tanto dolor a nuestra gente y a nuestra matria.
Varios avisos. Abriremos la fosa del Monumento, donde nos esperan más de 2500 víctimas en Sevilla, en el cementerio. Eliminaremos la simbología fascista de nuestras calles y plazas, perseguiremos la apología del franquismo, elaboraremos rutas de memoria que atravesarán nuestras localidades para no olvidar a los vecinos y vecinas que estuvieron en el lugar correcto de la historia. Construiremos lugares de memoria donde la dignidad y los nombres de nuestros compatriotas no caigan en el olvido. Llenaremos los institutos donde nuestra juventud se educa bajo el paraguas de la educación pública de la verdadera historia de este país. Sacaremos del anonimato, de la orilla de la historia, a las mujeres, a las valientes, a las que resistieron con su cuerpo y con la memoria como arma defensiva. Haremos de los pilares básicos del Derecho Internacional nuestro objetivo en relación a la memoria de las víctimas: verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición. Y repetiremos alto y fuerte que no pasarán. Salud, memoria."
Agradecimiento a Paqui Maqueda
Agradecemos a Paqui Maqueda su valentía y su determinación en mantener viva la Memoria de quienes entregaron su vida por la libertad y los derechos de tod@s. Su compromiso no es solo un gesto político o histórico: es un acto de amor hacia las familias, hacia Andalucía y hacia la dignidad arrebatada a tantas vidas.
Paqui ha demostrado, una y otra vez, que la memoria no es un concepto abstracto, sino una tarea diaria que exige coraje, claridad y una profunda humanidad. Gracias por abrir caminos donde otros levantaron silencios, por sostener nombres que otros quisieron borrar, y por recordarnos que la justicia también se construye desde la palabra, desde la presencia y desde la resistencia.
Para Memoria de Dos Hermanas es un honor contar con tu voz, con tu ejemplo y con tu lucha. Tu trabajo ilumina el nuestro y nos recuerda por qué seguimos escribiendo, investigando y compartiendo la historia de quienes defendieron la justicia y la libertad hasta el último aliento.
Gracias, Paqui, por ser memoria viva, por ser verdad, por ser dignidad.

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